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4/9/08

Pérdida del juicio

Es vox populi la adaptación a la gran pantalla de Watchmen, obra maestra del británico Alan Moore, que por lo que ahora cuentan no se estrenará hasta que finalice el contencioso judicial entre la productora actual del film (Warner) y la antigua propietaria de los derechos (Fox) Lo que para muchos parece una mala noticia para mi no lo es tanto, ya que retrasa uno de los sacrilegios más hirientes que la mega industria hollywoodiense ha perpetrado hasta la fecha. No contentos con machacar al personal con remakes insulsos y secuelas subnormalizantes, los productores de la Meca del cine finalmente encontraron en Zach Snyder al lacayo perfecto que llevara tal magna obra a las salas (Aquellos que consideren que 300 es una buena peli que salgan de aquí inmediatamente. A los que necesiten ver cuerpos musculosos embadurnados de vaselina puedo recomendarles algún que otro portal queer)
De lo que no parecen darse cuenta éstas mentes superiores es que intentar contar historias tan políticamente comprometidas, o mejor dicho, que hacen pensar, es algo inviable en el panorama actual del cine comercial. Es por lo que el Caballero Oscuro de Christopher Nolan, por poner un ejemplo, nos muestra una imagen demasiado pueril del enfrentamiento heroe-villano comparada con la que se pudo leer hace más de 20 años en el comic de similar nombre. No sería descabellado entonces pensar que el bueno de Sam Raimi elija "La muerte de Kraven" para la cuarta secuela de Spiderman y ya de paso desmembrar uno de los mejores relatos gráficos del simplón de Spidey.
Así que ya saben, si por cualquier razón un día caen en las múltiples trampas que la industria nos pone, tengan preparado algún antídoto. Yo probé con dosis continuas de Conan el bárbaro y me funcionó, aunque me dejó un inquietante deseo por aplastar enemigos, verles destrozados y oír el lamento de sus mujeres. No debí dejar el prozac.

29/8/08

Made for freaks

¿Falta de ideas o ganas de fastidiar al personal? Estas dos ideas rondan mi cabeza cada vez que salgo de ver alguna de las últimas películas comerciales que se han estrenado. Y es que da la impresión que la maravillosa simplicidad de la que hacían gala las películas comerciales antaño parece haberse diluido en un discurso exclusivamente para freaks. Y cuando digo esto no lo hago con ánimo de criticar a tal sector de la población que me rodea, pero resulta aburrido aguantar ciertas explicaciones que tan solo contestan hipotéticas preguntas de fanáticos sin cultura. Recuerdo que cierta vez hablando con un amigo trekkie me comentaba como los propios fans mandaban preguntas a los guionistas de la serie discutiendo la verosimilitud de cierta acción de algún capítulo concreto en contraposición a algo dicho en otro capítulo 15 años anterior. Esto me pareció curioso e interesante pero a la vez sentaba un precedente que desnaturalizaba el discurso de la propia Star Trek y de la ciencia ficción en general. La reacción a tal demanda se mostró en la gran pantalla de manera total en la nueva saga de Star Wars, dónde se explicaba una de las grandes ideas del cine de ficción moderno..."La fuerza", pasando de ser algo místico y ancestral, muy dogmático y por lo tanto atractivo, a una mera especulación pseudo genétista que no se sostiene por ninguna parte y qué tan solo escucharla aburre. Pero al parecer funcionó o al menos eso reflejan la mayoría de films de gran presupuesto. Si antes el deux ex machina existía y no era necesario irse a las fuentes clásicas para entenderlo, ahora se trata de explicar, de diseccionar, dejando a la vista una incapacidad narrativa y de síntesis que no auguran nada bueno. Si hasta ahora se han machacado grandes historias del mundo del comic (sobre todo la excelente obra de Alan Moore) o de la literatura de ciencia ficción (me viene a la cabeza el gran Philip K.Dick) para obtener productos muy deficientes, no quiero imaginarme el futuro que nos espera, sobre todo con la obra cumbre del comic Watchmen, que sera vilipendiada y pisoteada como una bruja en época de Torquemada.
Aún así, por debajo de esta costra de cine de videoclub disfrazado siguen existiendo producciones caspa sin pretensiones metafilosóficas y con guiones sencillos, directos, que cumplen la función de entretener al espectador sin la intención de convertirlo en un académico de la física y que con sus tramas simples nos hacen pasar un buen rato. En ese grupo incluiría el último producto de la saga Rambo. Producido unicamente con la intención de recaudar dinero y ya de paso mostrar todo aquello que se echaba en falta en las dos secuelas de Acorralado, efectos especiales y esa dosis extra de miembros amputados que casan perfectamente con la violencia hiperrealista de la que hace gala el viejo John Rambo. Algo tan antinatural e increible pasa a convertirse en plausible pues es por todos sabido que en cuanto el espectador se sumerge en la trama cualquier cosa que en ella pase es consecuencia natural y no necesita de argumentaciones sacadas de la realidad externa a la narración. Y esto que parece tan de cajón hoy en día no lo es, por lo que seguiremos tragando basura pero esta vez en HD.