¿Falta de ideas o ganas de fastidiar al personal? Estas dos ideas rondan mi cabeza cada vez que salgo de ver alguna de las últimas películas comerciales que se han estrenado. Y es que da la impresión que la maravillosa simplicidad de la que hacían gala las películas comerciales antaño parece haberse diluido en un discurso exclusivamente para
freaks. Y cuando digo esto no lo hago con ánimo de criticar a tal sector de la población que me rodea, pero resulta aburrido aguantar ciertas explicaciones que tan solo contestan hipotéticas preguntas de fanáticos sin cultura. Recuerdo que cierta vez hablando con un amigo
trekkie me comentaba como los propios
fans mandaban preguntas a los
guionistas de la serie discutiendo la verosimilitud de cierta acción de algún capítulo concreto en contraposición a algo dicho en otro capítulo 15 años anterior. Esto me pareció curioso e interesante pero a la vez sentaba un precedente que desnaturalizaba el discurso de la propia
Star Trek y de la ciencia ficción en general. La reacción a tal demanda se mostró en la gran pantalla de manera total en la nueva saga de
Star Wars, dónde se explicaba una de las grandes ideas del cine de ficción moderno..."La fuerza", pasando de ser algo místico y ancestral, muy dogmático y por lo tanto atractivo, a una mera especulación pseudo
genétista que no se sostiene por ninguna parte y qué tan solo escucharla aburre. Pero al parecer funcionó o al menos eso reflejan la
mayoría de
films de gran presupuesto. Si antes el
deux ex machina existía y no era necesario irse a las fuentes clásicas para entenderlo, ahora se trata de explicar, de diseccionar, dejando a la vista una incapacidad narrativa y de síntesis que no auguran nada bueno. Si hasta ahora se han machacado grandes historias del mundo del
comic (sobre todo la excelente obra de
Alan Moore) o de la literatura de ciencia ficción (me viene a la cabeza el gran
Philip K.
Dick) para obtener productos muy deficientes, no quiero imaginarme el futuro que nos espera, sobre todo con la obra cumbre del
comic Watchmen, que sera vilipendiada y pisoteada como una bruja en época de
Torquemada.
Aún así, por debajo de esta costra de cine de
videoclub disfrazado siguen existiendo producciones caspa sin pretensiones
metafilosóficas y con guiones sencillos, directos, que cumplen la función de entretener al espectador sin la intención de convertirlo en un académico de la física y que con sus tramas simples nos hacen pasar un buen rato. En ese grupo incluiría el último producto de la saga
Rambo. Producido
unicamente con la intención de recaudar dinero y ya de paso mostrar todo aquello que se echaba en falta en las dos secuelas de Acorralado, efectos especiales y esa dosis extra de miembros amputados que casan perfectamente con la violencia
hiperrealista de la que hace gala el viejo
John Rambo. Algo tan antinatural e
increible pasa a convertirse en plausible pues es por todos sabido que en cuanto el espectador se sumerge en la trama cualquier cosa que en ella pase es consecuencia natural y no necesita de argumentaciones sacadas de la realidad externa a la narración. Y esto que parece tan de cajón hoy en día no lo es, por lo que seguiremos tragando basura pero esta vez en
HD.